Un programa de puntos para verdulería tiene que servir para compras de $5.000 que se repiten tres veces por semana. Nadie sale a comparar por un kilo de papas: el cliente elige la verdulería que le queda cerca y que le trata bien la mercadería. Los puntos le dan un motivo más para que esa sea la tuya, y el premio se arma con lo que hay en el cajón esa semana.
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Verdulería El Cajón Fresco · Boedo
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Los textos son los que muestra el bot; el comercio, la sucursal, los premios y los números son de ejemplo.
El cartel con el QR está junto a la balanza: lo escanea, se anota en WhatsApp y la tarjeta de Wappoints pasa a su Apple Wallet o Google Wallet. Nada que instalar.
Leés el QR de su tarjeta con el panel, tipeás lo que marcó la balanza y confirmás. Con la regla por visita ni siquiera tipeás el importe.
Cuando llega a los puntos, pide la bolsa de estación por el bot de WhatsApp y te muestra el código en el mostrador; o la canjeás vos desde el panel mientras se la armás.
Si ya repartís por el barrio, el envío gratis en pedidos de más de $20.000 no sale del cajón: te cuesta el viaje, que muchas veces entra en un recorrido que ibas a hacer igual, y el pedido que lo destraba es varias veces la compra de todos los días. A 100 puntos por visita, llega en unas tres semanas.
El descuento corre solo en compras de más de $15.000, la de la semana o la de antes de un fin de semana largo. No es plata que separás de antemano: resignás una parte del margen de una venta más grande que la de siempre.
Si tomás pedidos por el WhatsApp de la verdulería, el premio puede ser que el suyo pase adelante en la fila y esté listo a la hora que pidió. No gasta mercadería: reordena un trabajo que ya hacés. Ese WhatsApp es el del local; Wappoints no toma ni ordena pedidos.
Dos kilos de lo que esté en temporada: mandarinas en invierno, duraznos en verano. Este sí cuesta mercadería, pero al precio que la pagaste en el mercado, y es la que más tenés y mejor conseguís.
La fruta madura que está perfecta para hoy puede ser premio, siempre que el nombre lo diga. Si el cliente espera fruta para toda la semana y se lleva la que hay que comer hoy, el premio se vuelve una queja.
Pongamos a la clienta que pasa lunes, miércoles y viernes con compras de $5.000. Si dejás lo que el panel sugiere para Retail (por cada $1.000 de compra, 10 puntos; con 1.000 puntos, $5.000 menos en la próxima), suma 50 por compra y 150 por semana: le toma casi siete semanas llegar. La proporción de fondo es razonable: $5.000 sobre $100.000 es un 5%, dentro de lo que recomendamos en cuántos puntos dar por compra. Ese 5% es lo que la clienta siente que le devolvés; lo que te cuesta a vos depende de qué premio pongas en lugar del descuento.
Pero para alguien que te ve tres veces por semana, siete semanas es mucho esperar, y un descuento en pesos es lo menos atractivo que le podés dar. Tenés dos caminos: acercar el premio con la regla por monto, o pasar a la regla por visita, que en una verdulería suele encajar mejor.
La regla por visita suma lo mismo en cada compra y no hace falta tipear el importe: escaneás y confirmás. En una verdulería, donde los tickets de un mismo cliente se parecen mucho, es más rápida y se entiende sin cuentas: «cada vez que venís, 10 puntos». Con un premio a los 150 puntos son quince compras, unas cinco semanas para el que viene tres veces. Si esas quince compras son de $5.000 y el premio es una bolsa que en el cajón vale $5.000, para la clienta es cerca de un 7% de lo que gastó; a vos te cuesta lo que pagaste esa fruta en el mercado.
La contra es que la visita no tiene compra mínima: el que pasa por un limón suma igual que el que se lleva lo de la semana. Si eso te pasa seguido, quedate con la regla por monto, que sí acepta una compra mínima para acumular, y bajá el premio a 700 puntos: llega en menos de cinco semanas y, con la misma bolsa de $5.000, la cuenta que ve la clienta vuelve a dar un 7%.
Las dos reglas están en la pantalla de reglas y las cambiás cuando quieras. Dale a la que elijas un par de meses antes de tocarla.
Es la duda más lógica antes de arrancar: si cada premio es mercadería regalada, el programa termina achicando lo poco que deja un cajón. No tiene por qué. Un escenario con números redondos, solo para mostrar la cuenta: una clienta que suele gastar $8.000 junta para el envío gratis y ese día pide $20.000 para que se lo lleven. El viaje te cuesta, digamos, $1.500. Si lo que ganás sobre esos $12.000 de más supera los $1.500, el premio se pagó con la misma venta.
Con el 10% en compras de más de $15.000 o con el pedido armado primero pasa algo parecido: uno sale del margen de una compra más grande y el otro no gasta ni un tomate. Wappoints no revisa el monto del pedido ni la zona de reparto: la condición la escribís en el título o la descripción del premio y la controla quien lo canjea. Otras opciones parecidas, en premios sin poner plata de tu bolsillo.
En una verdulería el precio de un mismo producto cambia mucho de una temporada a otra. Un premio atado a un producto fijo te juega en contra justo cuando ese producto está caro, y un descuento en pesos pierde valor con la inflación. El premio de estación resuelve las dos cosas: el cliente recibe algo que siempre vale la pena y vos das lo que está abundante.
Cuando cambia la temporada editás el nombre, la descripción y la foto del premio. Los premios que desactivás quedan guardados, así que también podés tener armada la bolsa de invierno y la de verano, y dejar activa la que corresponde.
Lo que no se vende a tiempo termina tirado, y un premio es una forma de moverlo antes. Funciona con lo que está en su punto para hoy: tomates para salsa, bananas para torta, fruta para licuado. La condición es decirlo. Si el premio se llama «bolsa de fruta» y el cliente se lleva fruta que no aguanta dos días, va a sentir que le diste lo que ibas a tirar.
Nombrarlo bien lo convierte en otra cosa: «Tomates para salsa, 2 kg» es un premio honesto y útil. Y lo que está feo no va de premio: va al tacho.
Cuando alguien que venía lunes, miércoles y viernes deja de aparecer dos semanas, probablemente encontró otra verdulería o se pasó a la feria. Con una campaña a los inactivos (el segmento de quienes no compran hace más de 30 días) le ofrecés unos puntos para que vuelva a pasar. Ojo, no sale por WhatsApp: Wappoints no escribe por ahí por su cuenta, y la campaña aparece en la tarjeta del celular del cliente o le llega por mail. Las plantillas para reactivar clientes inactivos te ahorran pensar el texto.
Para alguien que venía tres veces por semana, un mes es una eternidad. La recuperación automática, en los planes que la incluyen, te deja fijar a partir de cuántos días sin venir sale el aviso; el valor inicial es de 30 a 90, y acá conviene acortarlo. Fijate qué plan la trae en precios; el enfoque completo está en cómo recuperar clientes perdidos.
Una tarjeta de cartón en una verdulería se moja, se mancha y se pierde entre las bolsas. La de Wappoints está en el celular, lejos del agua del cajón: suena cuando le sumás puntos, y el saldo o el canje los resuelve el menú de WhatsApp cuando el cliente escribe. Por qué WhatsApp sirve para esto lo explicamos en fidelizar clientes por WhatsApp. Si en el mismo local tenés góndola de almacén, pasá por el programa de puntos para almacén.
Por visita si los tickets se parecen y querés cargar rápido: 10 puntos por visita y un premio a los 150 son quince compras. Por monto si querés una compra mínima para que las compras sueltas no sumen.
No necesariamente. Podés premiar con el envío gratis en pedidos grandes, un descuento que solo vale sobre compras de más de cierto monto o prioridad para armar el pedido que te mandan a tu WhatsApp. La bolsa de estación sí cuesta mercadería, pero al precio del mercado, no al de tu cartel.
Editás el nombre y la descripción del premio, o activás otro que ya tengas armado y desactivás el de la temporada que pasó.
No. Wappoints no se integra con balanzas ni cajas. Con la regla por monto tipeás el total; con la regla por visita solo escaneás y confirmás.
No tiene que bajar ninguna app: se anota una sola vez por WhatsApp con nombre, DNI, fecha de nacimiento, email y contraseña, y puede pedirle ayuda a alguien de la familia. Si un día viene sin el celular, la buscás en el panel por nombre o DNI y la compra suma igual.
Lo que viste para una verdulería lo configurás desde el panel: la regla de puntos, los premios y el QR del mostrador. Sin apps: tus clientes se suman y consultan sus puntos desde WhatsApp.
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