Un programa de fidelización para lavandería que premia lo que sostiene el negocio: el cliente que trae la ropa todas las semanas. Cada pedido suma puntos cuando lo paga, el lavado de regalo queda en su celular y en el panel ves quién dejó de aparecer antes de que se acostumbre a otra lavandería.
Ver precios · 30 días de prueba, sin tarjeta de crédito
Ejemplo ilustrativo
Hola
Lavandería La Burbuja · Almagro
Entrá al menú para ver tus puntos y los premios disponibles.
Tocá el botón para ver tus puntos
Ingresar al menú
Wappoints
Tus puntos: 90
Estás operando en: Almagro
Wappoints
Tus puntos: 90
Seleccioná un premio para más información
Los textos son los que muestra el bot; el comercio, la sucursal, los premios y los números son de ejemplo.
Mientras pesás el canasto, escanea el QR del mostrador y se registra por WhatsApp con su nombre, DNI, fecha de nacimiento, email y una contraseña. La tarjeta de Wappoints queda en su celular.
Cuando retira y paga, escaneás el QR de su tarjeta o lo buscás en el panel y cargás el pedido. Una carga por pedido: si ya cobraste al recibir, cargala en ese momento y no al retirar.
Cuando le alcanzan los puntos, pide el premio por WhatsApp y te muestra el código al dejar la ropa, o se lo canjeás directo desde el panel.
Cinco camisas planchadas sin cargo, pero solo en pedidos de más de $15.000. El que trae una bolsa chica suma algo de ropa para usarlo, y lo que ponés es un rato de plancha dentro de un pedido que creció.
Si deja la ropa antes de las 10, la retira a la tarde. No te cuesta plata sino ordenar la fila, así que ofrecelo para los días en que las máquinas no están llenas. Al que trabaja en oficina le resuelve la semana.
Unos minutos y un chorrito de producto, para el cliente fijo que ya canjeó su lavado gratis y necesita una meta nueva para seguir sumando.
El premio que se entiende sin explicar nada, y el que más te cuesta de esta lista: un ciclo de lavarropas y secadora, jabón y un rato de trabajo. Aun así, nunca el precio que cobrás.
Un premio más alto para las semanas tranquilas. En el cambio de estación, cuando todos traen el acolchado, no hace falta regalarlo: se vende solo.
Una lavandería vive de la repetición. El que vive solo en un departamento sin lugar para el lavarropas, el estudiante que alquila cerca de la facultad, la pareja que trabaja todo el día: traen la ropa cada semana o cada quince días, y si están conformes no piensan en cambiar. Un programa de puntos no tiene que convencerlos de lavar más ropa; tiene que hacer que la próxima bolsa vuelva a tu mostrador y no al de la esquina.
Cuando elegís el rubro Servicios, el panel te propone 10 puntos por visita y 10% off en el próximo servicio a los 50 puntos. Hacé la cuenta con tu precio. Un ejemplo con números redondos: con un canasto a $10.000, cinco pedidos son $50.000 y el 10% del sexto son $1.000. Le devolvés un 2%, y un descuento de $1.000 no se nota.
Si cobrás por canasto, con un precio fijo, la regla por visita alcanza. Con 10 puntos por pedido, un canasto gratis a 100 puntos son diez pedidos pagos, que tu cliente siente como un 10% de lo que dejó en el mostrador. El que viene todas las semanas llega en dos meses y medio; el que viene cada quince días tarda cinco meses, así que sumale premios intermedios, como la entrega en el día a 50 puntos o el planchado de camisas a 70.
Si cobrás por kilo, los pedidos cambian mucho: un estudiante trae 5 kilos y una familia 12. Ahí conviene la regla por compra, que da puntos por cada $1.000 del ticket. Con 1 punto por cada $1.000 y el kilo a $2.000, la bolsa de 5 kilos suma 10 puntos y la de 10 kilos suma 20. Un premio de 5 kilos gratis ($10.000) a 150 puntos devuelve cerca del 7%; a 100 puntos, el 10%. Elegí según tu margen, y si querés ver la cuenta con más detalle, está en cuántos puntos dar por compra.
Ahora, ese porcentaje es lo que percibe el cliente; lo que pone la lavandería puede ser bastante menos. Armemos un escenario con números redondos: el planchado de cinco camisas figura a $5.000 en tu lista y lo das solo en canastos de más de $15.000. Quien venía con uno de $10.000 y agrega un par de sábanas para llegar te deja $5.000 más, y el premio sale de ese pedido más grande. La entrega en el día un martes tranquilo ni siquiera tiene costo. El sistema no controla montos ni horarios: el «más de $15.000» y el «antes de las 10» se escriben en las condiciones y los chequea quien atiende el mostrador. Si querés sumar otras al canasto, mirá premios sin poner plata de tu bolsillo.
En una lavandería el cliente pasa dos veces por el mismo pedido: cuando lo deja y cuando lo retira. Si cargás una visita en cada pasada, le estás dando el doble de puntos. La regla simple es cargar una sola vez, cuando cobrás. Si cobrás al retirar, que es lo más común, los puntos se suman ahí y el aviso le llega al celular con la bolsa en la mano.
Lo que Wappoints no hace es avisarle que la ropa está lista: el bot no le escribe a nadie que no le haya escrito antes, así que para eso seguís usando lo que usás hoy. Sí puede consultar sus puntos o pedir un premio escribiéndole al WhatsApp, y el bot le contesta con el menú sin que nadie tenga que dejar de doblar ropa. Cómo aprovechar WhatsApp sin volverlo una cadena de promociones está en fidelizar clientes por WhatsApp.
Si tu lavandería está cerca de una facultad, ya sabés que en diciembre se van muchos y en marzo vuelven. No los perdiste: se fueron a su casa. Cuando arranca el año, podés mandar una campaña desde el panel a los clientes que no vienen hace más de 30 días, a la tarjeta del celular o por mail, con unos puntos de regalo para el primer canasto. Ese segmento está en todos los planes.
El otro caso es el que traía la ropa cada semana y hace un mes que no aparece. Para un cliente así, tres semanas sin venir ya dicen algo. En los planes que incluyen la recuperación automática, elegís la ventana de inactividad y el sistema le manda el aviso solo a quien entra en ella. Para el texto tenés plantillas para reactivar clientes inactivos, y la guía cómo recuperar clientes perdidos para pensar el incentivo. Qué incluye cada plan está en precios.
Una semana entera de lluvia, con la ropa que no se seca en el balcón, te llena el mostrador sin hacer nada. Los días flojos son otros, y esos sí se pueden empujar: en los planes que incluyen las bonificaciones, podés dar el doble de puntos ciertos días de la semana o en un rango de fechas, por ejemplo en abril para que traigan el acolchado. Si además tenés un lavadero de autos, mirá cómo cambia el programa ahí.
Una sola vez por pedido, cuando cobrás. Si cobrás al retirar, se cargan ahí. Cargar en las dos pasadas le daría el doble de puntos.
Si cobrás por canasto a precio fijo, por visita. Si cobrás por kilo, por compra: la regla da puntos por cada $1.000 y el pedido grande suma más que el chico.
No. El «ya está tu ropa» sigue saliendo por donde lo mandás hoy, porque el bot de Wappoints nunca abre una conversación. Lo único que le llega a la tarjeta del celular es el aviso de los puntos que le cargaste.
Poco: que escanee el QR mientras pesás la ropa. Se registra en WhatsApp con nombre, DNI, fecha de nacimiento, email y una contraseña, guarda la tarjeta de Wappoints en Apple Wallet o Google Wallet y listo, sin apps. Al cobrar le cargás los puntos y el aviso le llega a la tarjeta; para saber cuántos lleva, le escribe al bot y elige en el menú.
Sí. Cada persona del equipo puede tener su cuenta de colaborador en el panel, hasta el tope de cuentas de tu plan.
Lo que viste para una lavandería lo configurás desde el panel: la regla de puntos, los premios y el QR del mostrador. Sin apps: tus clientes se suman y consultan sus puntos desde WhatsApp.
Probalo gratis